De los silencios

El silencio es una de las vías para expresar emociones que a primera luz parecen desagradables. Es el silencio precede y al mismo tiempo determina los actos de los sujetos. Es en el silencio donde se esconden nuestras fobias y nuestras más desenfrenadas pasiones.
El silencio hace mella, el silencio tiene ecos y bemoles. Es el silencio un producto del individuo con el que hay que lidiar y trabajar: aprehenderlo, aprender a leerlo.
En la vida estamos encapsulados por los silencios.

Sermón dominical

El paradigma de “vivir bien” generalmente es entendido y aceptado como linear: naces, creces, te reproduces, mueres… y en el inter, buscas un trabajo frenéticamente para entrar en el vórtex del sinfín de la búsqueda y te quedas atrapado en ese laberinto.

Si bien no voy a cuestionar el modelo biológico (si acaso la parte de la reproducción), el cuestionamiento base es sobre por qué la obstinación, normalización y perpetuación de estar en total acuerdo con un modelo neurotizante que limita el actuar y el pensar del ser humano.

Creo, que para poder generar un nuevo orden, tendríamos que caminar por los senderos de las acciones plurales, que funcionen como golpe de mazos liberadores de los viejos esquemas, dogmas, tabúes… de las formas esclavizantes…

Sin treparme a la atalaya, ¿cuánto bien no nos haría movernos de estos modelos viciosos y viciados? ¿por qué no pensar que el acto de pensar y su consecuencia, la acción, pueden ser redirigidos y liberarnos, para poder liberar? 

#Veracruz: con #Carnaval no se gobierna

En el estado de Veracruz estamos inmersos en la normalización de hechos que en cualquier otro lado parecieran el horror, y aunque no es un problema exclusivo de esta entidad, sí existen una serie de características particulares que venimos arrastrando de hace ya varias décadas.
Estos hechos se acentúan con la llegada del aparato político priista comandado por el ex (¿?) gobernador Fidel Herrera Beltrán, sus allegados más cercanos, sus alfiles y sus peones. Ahora a la mitad de la administración de su sucesor, Javier Duarte de Ochoa, los síntomas de un estado fallido se exacerban al punto que la sociedad comienza a reclamar y a exigir de manera legítima que esta administración cumpla con lo que no ha podido ni querido atender. Escandaloso que la mayoría prensa esté netamente rentada a proteger los intereses de quiénes sabe quién, olvidando de manera deliberada y perversa el deber social que tienen con sus lectores. En este punto, de acuerdo a mediciones de @data4mx, si Veracruz fuera un país, el índice de violencia hacia los periodistas se ubicaría atrás de Irak, Siria y Somalia: nada halagador… En este estado fallido de cosas, el simulacro y la fanfarria a los pírricos logros del gobierno son un mero espejismo que genera un escenario totalmente ajeno a la realidad, no encuentro, y seguro bastantes más, la relevancia que nuestro “gobernador” salga a hacer ejercicio por las mañanas, mientras todos los días la tasa de desaparecidos y asesinatos va a la alza. Hace una semana tuve la oportunidad de convivir con los miembros del Colectivo por la Paz en Xalapa, con halcones presentes “resguardando” el contingente, donde se había acordado una reunión con el secretario de gobierno estatal para atender sus demandas, sin embargo la respuesta del gobierno fue la cancelación de la cita y la evasión del tema. Ante esto, qué esperamos los ciudadanos de Veracruz que no estamos conformes ante la deficiencia gubernamental para actuar… y algo espeluznante a considerar: ¿Qué nos espera a quienes nos atrevamos a levantar la voz y decir ¡YA BASTA!?

VIENTO

“VIENTO”

Esta ciudad que habito parece

d

   e

     s

       aparecer

Corro…

                corro…

                               corro,

pero regresas, apareces: me apeteces.

 

Apareces de tal manera en que

t              r              u             e             n             o

 

No quiero sabotearte, quisiera más bien

s       a       b       o          r           e           a          r           t         e

Pero soy yo el que saboteo…

Esta ciudad ya no la habito…

Ni esta, ni aquella ni algún otra:

D

    E

          S

                A

                      P

                              A

                                     R

                                        E

                                                                                                                                                                               Z

                                                                                                                                                                                        C

                                                                                                                                                                                                 O

Pero estoy aquí, presente,

Y me sientes, me absorbes,

Yo te toco siempre, como el

                                                  V

                                                           I

                                                                    E

                                                                                                                                                                                    N

                                                                                                                                                                                              T

                                                                                                                                                                                                    O

                                                                                                                                                     .

De inercias políticas y otros tristes cuentos

Hablar de constructos como “democratización de las instituciones”, “ciudadanización del gobierno” por parte de las autoridades en los últimos años parece una de tantas y tramposas falacias en las que hemos caído y que hemos creído que podrían suceder… pero en la realidad, el régimen de siempre no permite al ciudadano apoderarse de las instituciones ni hacerse cargo de la gestión gubernamental, pues no conviene así a los intereses de la oligarquía política y empresarial del país. 

Esto no necesariamente implica que respalde la noción de “pueblo bueno” del que se valen varios (muchos) actores políticos en su discurso. La concepción y uso del “pueblo bueno” a mi parecer parte del supuesto que el sujeto está incapacitado para poder observar la realidad y en consecuencia, actuar. Esta concepción trae a la memoria, por alguna razón, la idea del “pueblo” como un conjunto de niños a los que hay que guiar, como en los tiempos de la conquista… 

Ahora, ¿es posible democratizar y ciudadanizar los órganos de gobierno? sí, pero no con este juego de palabras y acciones por parte del Estado, que adoctrinan y alientan que la sociedad se vea a si misma como un grupo de palurdos. No será posible mientras la concentración de mecanismos para ejercer el poder siga en manos de unos cuántos: no es posible, ni lo será, mientras el orden y el control permanezcan ligados a los intereses de quienes tristemente administran el acceso y el flujo del poder.

Por último, “sólo el pueblo puede salvar al pueblo”… es cierto: pero no un pueblo pasivo y amordazado como el que hemos generado y en el que vivimos. Y éste aparato discursivo recurrente se sostiene en la demagogia: el sentido común es el peor consejero para la evolución social mientras el “pueblo” no sea dotado de herramientas que le permitan inevitablemente acceder a un sitio donde, viéndonos en las miserias múltiples en la que habitamos, podamos determinar hacia dónde queremos ir. Mientras herramientas como la educación o la información lleguen manoseadas a los sujetos sociales, ninguno de los sofismas mencionados podrá ser herramienta  transformadora del entorno y de la realidad misma… 

¿Cómo le hacemos?

democraciadeliberada:

Durante su primer año de gobierno, Enrique Peña Nieto gobernó al país basado en un espejismo reformador: la idea central consistió en que lo único que hacía falta era una serie de reformas legales y que los resultados vendrían solos como consecuencia natural de dichas reformas. El espejismo,…

A veces me da por escribir

Amor Egodistónico I

Ahora que caigo en la cuenta que no estás,

Me doy cuenta que siempre estuve solo…

Sólo solo yo.

No supe que yo era la contraparte y el contraste.

Ahora que no estás, me siento igual:

Uno sólo… y solo.

Hoy…

Ahora, en este preciso momento,

No te extraño.

No te extraño, ni a tu olor,

Ni tus cejas, ni tus labios ni tus dientes,

Mucho menos tu sabor ni tu calor.

Ayer quizás me deje llevar,

No más.

Aprendí a ser yo,

A ser yo y sólo yo.

Sé que te da igual, Pero me parece acertado hacértelo saber…

Que sepas, que gracias a ti,

Soy sólo y solo yo.

democraciadeliberada:

-Décimo sexto comunicado-

Durante los últimos doce años el desinterés en el desarrollo ordenado de las ciudades y el territorio del país fue evidente. No así el interés de dar cifras espectaculares sobre el número de kilómetros de carreteras, de viviendas construidas o de nuevos desarrollos…

Pues, verán, tenía un poco olvidado esto de escribir en “mi querido diario:…” digital…

En realidad no hay mucho que decir… ¿o sí?

Sólo hacer un recuento de los daños:

Creo que mi capacidad intelectual está por los suelos.

Otra, estoy dentro de una espiral de la que no se cómo sordearme (no son drogas, amiguitos). Mi ex-psicoanalista  dijo que tenía que aprender a cerrar círculos, y que la sesión de cierre iba a servirme para aprender a hacer eso… pero… pues… ERROR…

Lo último que sé hacer en esta vida es cerrar círculos, he ahí el origen de mi neurosis, de mi ansiedad y de mi constant craving, you know?

Me voy a leer a Nietzche… quizás ahí encuentre la respuesta… o en la biblia… uno nunca sabe…

¿Lo mexicano?

Dentro del marco de las ideas actuales sobre ‘cultura’ encontramos un sinfín de acepciones con infinidad de posibles enfoques: cultura de masa, cultura obrera, cultura del folclor,  cultura televisiva, e incluso hay quienes ostentan una “cultura emprendedora” (inserte risas grabadas).

De acuerdo a la Real Academia de la lengua Española, cultura puede definirse en primer lugar como “Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico”. De acuerdo a esta definición, la cultura define el papel que jugará el individuo en su entorno… Sin embargo, esta definición se queda corta: la cultura no puede ser una especie de ente “divino” que se impone, un concepto abstracto, y tampoco el invento de un sólo hombre…

Entonces, ¿quién crea y determina esos valores, esos conocimientos, esas normas… que dan como resultado determinada cultura?

Según Betty Sanders Brocado “la cultura como concepto puede incluir productos materiales, además de los sistemas de valores, creencias y símbolos subyacentes al comportamiento observable”. Entonces, la cultura es una suerte de construcción social generada por los individuos que se sujetan a determinado espacio y tiempo, que se va modificando de acuerdo al desarrollo que éste conjunto de individuos vaya generando a través de su paso por el mundo. La cultura es entonces, un hecho sociológico que inunda y se vierte a sí misma sobre los individuos y los objetos, y que a su vez dicho proceso empapador, muta y transmuta, a través de la visión e interpretación de los sujetos, como el agua durante sus diferentes etapas, la cultura muta, pero jamás se pierde, se transfigura…

Actualmente en México se tiene cierta noción de una cultura de “lo mexicano”, en gran parte gracias a lo dilucidado por Octavio Paz a lo largo de su trayectoria. Para él, el mexicano  es el producto de una violación, sí: una violación cultural, entre los pueblos originarios sometidos por la diversidad de pueblos conquistadores europeos que llegaron, así como de la fusión que nuestros pueblos tuvieron con los esclavos africanos, y con los asiáticos… Si el mexicano es tal bastardo, ¿qué legitima a nuestra cultura actual? ¿Qué puede considerar como suyo el mexicano? 

De acuerdo a varios autores, el sentido cultural se encuentra fincado en la noción de comunidad, pues como dice Leif Korsbaek: “La comunidad es caracterizada por su estructura, tanto horizontal como vertical, que asegura que los miembros de la comunidad se puedan relacionar ordenadamente con su colectividad y con los demás miembros, y también con la gente que no pertenece a la comunidad, con los forasteros. La comunidad también tiene historia: su desarrollo a lo largo del tiempo tampoco carece de orden y sentido, pero la historia de la comunidad le asegura su coherencia.”

La comunidad es entonces el espacio colectivo que configura lo que es y lo que no es para cada pueblo, es la respuesta inmediata que el ser humano se da a sí, buscando ese sentido de pertenencia, urgente para el resguardo de la psicología más primitiva, y más necesaria.

Sin embargo, México no es un lugar homogéneo, en el que todos estemos cortados con la misma tijera. En México se encuentran un sinfín de comunidades: indígenas, mestizos, italianos, franceses, africanos, asiáticos, judíos… nombre algún grupo étnico, y muy probablemente dicho grupo pueda encontrarlo en nuestro país.

Y es esa diversidad cultural la que forma la noción de “cultura mexicana”, es tal mezcla de sabores, olores, fenotipos, costumbres y valores la que forma la cultura del mexicano, es ese sinnúmero de creencias y no creencias las que configuran el panorama del mexicano, lo que define al individuo nacido en el territorio.

Es esa simbiosis cultural, esa interacción entre pares y opuestos la que dignifica y legitima lo que es ser mexicano. No es más una violación cultural, como propone acertadamente Paz, sino una concupiscencia consentida la que engendra al mexicano, la que le da su valor categórico, y sublima la esencia de lo nacional.